En su momento este texto se incorporaba en nuestros presupuesto de desarrollo de marca. 
Es una buena manera de poner a prueba nuestro (su) logo.

1. Simplicidad

Un logotipo es un impacto de 1 segundo, a lo sumo 2, por lo que imágenes demasiado elaboradas serán incomprensibles. Es mucho mejor trabajar con formas poco complejas, simplificar al máximo y tener mucho cuidado con los colores.

2. Legibilidad

Al igual que el símbolo, la tipografía (en general) debe ser clara, fácil de leer y a poder ser personalizada, que cualquiera pueda identificar la tipografía con la marca, aún y sin estar dentro del logotipo.

3. Claridad

El logotipo debe reflejar los valores de la empresa y ser lo suficientemente descriptivo con la actividad de la misma.

4. Equilibrio

Trabaja el equilibrio de los distintos elementos del logotipo hasta que al unirlos no veas una serie de elementos sino uno solo, sólido y sin fisuras. Para ello, el trabajo con una retícula y las proporciones como si de un matemático se tratara, son básicas.

5. Color

La elección del color es esencial en un logotipo, y para ello entre otras muchas cosas, además de tener en cuenta las aplicaciones del logotipo y sus posibles versiones cromáticas para el buen funcionamiento del mismo en cualquier soporte.

6. Originalidad

La representación gráfica que hagas de la empresa debe destacar sobre las otras, debe tener algo que la haga diferente, única y recordable.

7. Adaptabilidad

Una vez completado nuestro trabajo, el logotipo empezará a moverse por su cuenta y riesgo y tendrá que ser aplicado en diferentes formatos, tamaños, colores, etc, por lo que es en el momento de su creación cuando tenemos de preveer todas esas variantes y dotar al logotipo de suficientes recursos para funcionar correctamente pase lo que pase, tanto a nivel de colores (como explicamos en el punto 4), como de tamaños, formatos, reservas, etc.

8. Vigencia

En el momento de crear un logotipo es fácil sentirse influenciado por las tendencias del momento, pero para que un logotipo funcione al cabo del tiempo debemos dejar esas tendencias de lado y crear algo atemporal, algo que siempre sea actual y no envejezca con el tiempo. 

9. Homogeneidad

Piensa en el logo, variaciones, aplicaciones, etc, como un conjunto y no como partes diferentes de un total. En realidad la imagen de la empresa será la que mostrará todo el conjunto y no una parte en concreto, y todo el conjunto debe tener una coherencia, un hilo conductor. Para hacer un símil, todo el conjunto debe ser una sinfonía y cada nota debe estar acompasada con la siguiente.

10. Veracidad

Un logo no debe engañar, debe mostrar una realidad (o las partes positivas de ella), pero de poco servirá dotar de unos valores el logotipo si después estos no se ven representados en la empresa que utiliza esa imagen.
Muchas veces podemos pasar por alto alguna de estas reglas, pero siempre hay que ser sincero con el cliente ya que el logo o marca es piedra angular del sistema que se arma para la comunicación de  toda empresa.